El medioambiente está lleno de factores que pueden afectar negativamente a la salud de nuestro caballo. Los virus, las bacterias y los hongos, así como otros microorganismos, pueden debilitar sus defensas. Por ello, con el objetivo de mantenerlas activas, es importante favorecer el cuidado del sistema inmunológico.

Si un caballo está en óptimas condiciones, debe ser capaz de soportar la mayoría de las amenazas del entorno. No obstante, si su sistema inmune se ve comprometido, podemos encontrarnos con la presencia de diferentes enfermedades o infecciones.

¿QUÉ ENFERMEDADES PUEDE PROVOCAR LA INMUNODEPRESIÓN?

Las más comunes son:

    • Trastornos digestivos: cólicos, diarreas, disbiosis intestinal, etc.
    • Enfermedades crónicas, como la laminitis.
    • Enfermedades respiratorias: influenza equina, rinoneumonitis, etc.
    • Reacciones cutáneas anómalas.

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¿QUÉ MEDIDAS PODEMOS TOMAR PARA AYUDAR A LA INMUNIDAD?

Las defensas se ven afectadas por cualquier factor de estrés que pueda afectar al caballo, como el aumento del pH gástrico, los dolores crónicos, las picaduras de insectos, los traslados de larga distancia o los cambios climáticos. Todo ello provoca un estado de inmunodepresión que debilita al animal frente a posibles enfermedades.

Como solución, podemos ayudar a la inmunidad:

    • Evitando condiciones de estrés al caballo: cambios de cuadra, introducción de nuevos animales, etc.
    • Protegiéndolo de los cambios bruscos de temperatura y humedad.
    • Prestando especial atención a su rutina nutricional, con un pienso que cubra sus necesidades fisiológicas, dependiendo de su actividad diaria.
    • Con suplementos específicos y multivitamínicos que ayuden a la causa.

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ELEMENTOS CLAVE PARA CUIDAR EL SISTEMA INMUNITARIO

En muchas ocasiones, debido a los procesos de henificado del forraje que hace que pierdan nutrientes esenciales, a la actividad física diaria y al estrés anteriormente mencionado, los caballos pierden vitaminas y minerales.

Las vitaminas son un elemento esencial en la dieta del caballo, ya que intervienen en los procesos metabólicos que refuerzan la respuesta inmune. Las principales vitaminas que ayudan a esta protección son la A, la C y la E.

Por su parte, los electrolitos, como minerales presentes en la sangre, les ayudan a multitud de funciones corporales, incluyendo el refuerzo de las gammaglobulinas. Como principales electrolitos cabe destacar el cloruro sódico, el potasio, el calcio, el manganeso y el cobre, pues benefician sustancialmente el mantenimiento de un sistema inmune estable.

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