Llega la Navidad, y nos gusta hacer regalos a familiares y amigos, y como no, también a nuestros caballos, porque son como de la familia. Pero…¿Qué quiere nuestro caballo en Navidad?

Una mirada en tiendas offline y online nos sugiere un montón de posibles regalos: mantas, cabezadas, fontanelas, collares, etc. Pero… realmente lo que estas pensando es lo que te gustaría a ti que te regalasen si fueras un caballo y pensases como un humano.

Luego, por supuesto, también queremos  que nuestro caballo tenga espíritu navideño; le ponemos gorros de navidad, le ponemos astas de reno como si fuera Rudolph, o frontaleras de colores navideños.

Ah, y no te olvides de la caja de dulces navideños. En estas fechas podemos romper la dieta, pues ya lo hacemos horse-1034247_960_720nosotros. Le damos sustancias que no son saludables y que no se lo damos nunca.

Si tenemos la posibilidad de elegir entre una frontalera con cristales de Swarovski y una bolsa de zanahorias, todo caballo sé iría a por la frontalera de cristal….o no?. Pues no. El caballo elegirá la bolsa de zanahorias.

Eso sí, podemos regalarle algo a nuestro caballo, pero sin pasarnos. Todos creemos que nuestro caballo es el George Clooney de la especie, pero no nos tenemos que pasar. Sin embargo, tenemos que ser conscientes de lo que realmente necesita nuestro amigo.

Si desea asegurarse de que su caballo no tiene sólo una Navidad feliz, y si toda una vida feliz, recuerde unos principios para asegurar el bienestar de nuestros caballos:

Que tenga un ambiente adecuado en el que vivir
Proporcionarle una dieta saludable
Que se comporte como un caballo
Que tenga una compañía apropiada
Tiene que estar protegido de dolor, sufrimiento, heridas y enfermedades.
Feliz Navidad, con o sin un frontalera brillante!

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