¿Alguna vez has tenido que parar el entrenamiento por culpa de una cojera por fisuras en el casco? ¿El herrador se desespera porque ya no tiene casco donde poner los clavos? ¿El día que compites solo piensas en que perderás una herradura? Todo indica que tienes problemas con la calidad de los cascos de tu caballo.

La genética del caballo

Hay caballos con malos cascos porque lo heredan de sus padres. La genética no se puede cambiar, pero puedes ayudarle con determinados cuidados.

Higiene de los cascos y la cuadra

Hay que limpiar los cascos todos los días, sobre todo para eliminar suciedad que pueda albergar piedrecitas que acaben produciendo males mayores.

La cama debe estar limpia no solo de heces, sino de orina que es altamente ‘irritante’.

Herraje y aplomos correctos

Cuando las grietas son importantes debes de revisar el aplomado del casco llamando al herrador para que estudie los ángulos correctos y haga un recorte que reparta el peso del cuerpo en toda la superficie del casco. Si los malos ángulos hacen que el peso se soporte en la parte posterior del casco, aparecen grietas por exceso de presión en los cuartos.

Imagen cascos_agrietados_en_caballo
Cascos con grietas o fisuras

Cascos secos y duros

Al igual que los edificios que resisten terremotos lo hacen porque sus estructuras tienen más elasticidad, cuanto más elástico sea el casco, más difícil será que aparezcan grietas.

Por lo tanto, decir que necesitas endurecer el casco es un error, lo que necesitas es mejorar su estructura y por lo tanto su elasticidad.

La estructura viene definida desde su formación en el rodete coronario y por lo tanto dependerá causas internas como son un buen aporte a través de la sangre de las sustancias necesarias.

Lo mismo sucede con la falta de hidratación en el casco seco. Un casco se hidrata desde el interior y pierde agua por evaporación. Las condiciones externas harán que esa evaporación sea mayor o menor.

Un caballo en exterior en invierno perderá menos agua y en verano perderá mucha más, pero el aporte de agua llega del interior.

De igual modo que nosotros nos hidratamos por el hecho de beber agua, no por meternos en una piscina, cuando mojas los cascos para hidratarlos solo actúas rebajando la evaporación mientras el casco está húmedo, pero no lo hidratas.

Si vas a usar productos para reducir la evaporación tendrán que perdurar en el tiempo y utilizarlos en el orden adecuado.

Cuando vas a salir a montar por terreno húmedo, no uses grasas para cascos, deja el casco limpio para que la humedad del campo actúe.

Cuando vuelvas, ducha el casco y, todavía mojado, aplica generosamente grasa de buena calidad que ayude a retener más tiempo la humedad y aísle el casco de la viruta del box, que lo reseca muchísimo.

Olvídate del aceite quemado del coche para este tipo de uso y para cualquier uso sobre el caballo.

Alimentación adecuada del caballo

Es uno de los factores que más influyen a la hora de tener unos cascos sanos y fuertes porque los nutrientes para el casco llegan desde el interior, nunca del exterior en forma de cremas o ungüentos.

En lo que respecta al casco los nutrientes que más influyen son:

    • Los minerales como el calcio, y su equilibrio con el fósforo.
    • Los microminerales como el selenio y el zinc.
    • Las vitaminas, sobre todo la vitamina A y la biotina.
    • Los aminoácidos, sobre todo los esenciales (aquellos que el caballo no sintetiza) como la lisina

En la mayoría de ellos, la cantidad debe de ser la adecuada, porque su exceso también puede ser perjudicial. Es importante también el equilibrio entre ellos y no solo la cantidad.

Suplementos para cascos

El caballo que tiene una buena alimentación con un pienso y forraje de calidad, que desarrolla una actividad física normal y que no padece enfermedades, no necesita suplementos.

Es obvio que un buen suplemento nutricional para cascos es muy recomendable cuando un caballo tiene fisuras en el casco y su origen es alguna deficiencia en sustancias nutritivas necesarias para su correcta formación.

Otra circunstancia en la que funcionan muy bien es en el periodo de regeneración del casco agrietado en cuanto hemos encontrado la causa inicial de las grietas.

El casco al sanar crece más rápido para intentar solucionar el problema, y es en este crecimiento acelerado cuando aumentan las necesidades en determinados nutrientes.

Enfermedades de los cascos

Existen innumerables enfermedades que pueden afectar a la formación del casco, sobre todo aquellas que producen coronitis (inflamación de la corona) desde bacterianas (estafilococos) a las producidas por hongos, pasando por virus y parásitos (sarna).

Hay causas congénitas o hereditarias como la epidermólisis ampollar, enfermedades autoinmunes como la vasculitis o el pénfigo y otras muchas: displasia de bandas coronarias, fotodermatitis, laminitis…

Deberás llamar al veterinario para que descarte alguna enfermedad como origen de las grietas, porque todo lo que hagas será insuficiente si no tratas la enfermedad inicial

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