La laminitis es una  patología que afecta al casco del caballo. Es una enfermedad muy dolorosa y que puede costar la vida de nuestro animal.

Existen muchas causas por las que se puede desarrollar este proceso. Como unas de las más relevantes encontramos el sobrepeso y las dietas ricas en cereales.

Conocer las causas, los signos clínicos y el tratamiento pueden ayudarnos a prevenir la enfermedad o, en el caso de que aparezca, realizar el manejo necesario para evitar que progrese.

¿QUÉ ES LA LAMINITIS?

El casco está formado por una parte externa córnea, dura y sin sensibilidad. Esta capa dura está conectada a la tercera falange por una capa sensible muy vascularizada  en forma de láminas.

La laminitis ocurre cuando el flujo sanguíneo de las láminas se ve afectado provocando inflamación, posterior degeneración del tejido y dolor severo.

En la fase aguda de la enfermedad, se produce esta falta de riego sanguíneo a nivel local. Esto hace que no llegue el oxígeno al tejido laminar y en consecuencia, las células resulten dañadas. Si no se detecta y se elimina rápido la causa y si no se inicia un tratamiento inmediato, estas láminas comienzan a necrosarse (se produce la muerte del tejido).

Como se ha indicado anteriormente, el tejido laminar une el estuche córneo del casco al hueso de la tercera falange. Al morir el tejido laminar, esta falange no puede mantenerse en su posición y rota por la tensión ejercida por el tendón flexor digital profunda. En algunas ocasiones el hueso puede llegar a hundirse y salir al exterior atravesando la palma del casco. En este momento la enfermedad se cronifica y pasa a denominarse infosura.

Cuando esto ocurre se suele pensar que el proceso ya es irreversible pero no es siempre así. Mediante un tratamiento exhaustivo se puede llegar a corregir; si bien para ello se requiere tiempo, paciencia y el coste económico es, normalmente, elevado.

Esta enfermedad puede aparecer en cualquiera de las extremidades, aunque hay una mayor incidencia en las extremidades anteriores.

CAUSAS

Existen varios factores que pueden provocar la aparición de esta patología. Los animales que han sufrido laminitis con anterioridad tienen una mayor predisposición a recaer.

Algunas de las causas son:

Dietas altas en Hidratos de Carbono

Al ingerir una alta cantidad de carbohidratos solubles (azúcares y almidón) se provoca una sobrecarga de estos azúcares en el intestino delgado (lugar donde se absorben). Esto hace que una alta concentración de dichos carbohidratos llegue al intestino grueso.

El aumento de la carga de estas moléculas en el intestino grueso hace que las bacterias patógenas comiencen a generar ácido láctico y se produzca un descenso del pH,  lo que provoca que las bacterias beneficiosas que digieren la fibra mueran. Las toxinas derivadas de la muerte de estas bacterias y de la proliferación de las patógenas pasan al torrente sanguíneo. Esta cascada de sucesos genera una vasoconstricción de los vasos sanguíneos y la consiguiente isquemia y muerte del tejido laminar por falta de riego sanguíneo en la zona.

Infecciones graves

La infecciones graves provocadas por retenciones de placenta, enteritis o, incluso diarreas, pueden desencadenar en una toxemia. Esta complicación en el organismo aumenta la probabilidad de padecer laminitis.

Sobrepeso y resistencia a la insulina

La idea de que un caballo “gordo” es un caballo sano es errónea. El exceso de peso añade una tensión a todos los componentes del sistema músculo esquelético. Los animales con sobrepeso tienen más predisposición a padecer resistencia a la insulina que es una de las causas predisponentes a la laminitis.

Imagen nature-3444833_960_720La insulina, es la hormona responsable de la regularización de los niveles de glucosa en el organismo. Esta hormona transporta el azúcar desde el torrente sanguíneo a los tejidos del cuerpo, incluyendo el hígado, músculo y tejido graso.

Un caballo con resistencia a la insulina presenta una disminución del ritmo de entrada de glucosa a los tejidos. Una  tasa más baja de captación de glucosa en los tejidos da como resultado niveles más altos de glucosa en sangre. Esto hace que el organismo secrete aún más cantidad de insulina y esta aumente su concentración también en la sangre.

Un aumento de la insulina en el torrente sanguíneo provoca vasoconstricción de los vasos y la posterior isquemia del tejido laminar del casco.

Contusiones

Una contusión en el casco o el trabajo sobre un terreno duro pueden provocar la inflamación del tejido interior del casco.

Otras causas comunes

Otras situaciones que pueden predisponer a esta patología son: síndrome metabólico equino, enfermedad de Cushing, cólicos graves e inducción farmacológica por el uso de corticoesteroides.

SIGNOS

Los animales que sufren la fase aguda de la enfermedad presentan síntomas repentinos y graves. El caballo mostrará dificultad para caminar o moverse y posiblemente se tumbe sin querer levantarse. Al caminar apoyará antes los talones que las lumbres del casco.

Presentará cojera muy visible, sobre todo cuando realiza figuras circulares o camina por  superficies duras. También aparecerá pulso digital y cargará el peso en las extremidades posteriores para disminuir el peso en las extremidades anteriores.

En la fase crónica de la patología, el caballo muestra síntomas que son el resultado de la fase aguda. En el casco aparecen surcos, pero no se deben confundir a los que pueden surgir por cambios nutricionales o por estrés. Otros cambios en la estructura del casco son el sobrecrecimiento de talones y el engrosamiento de la línea blanca.

TRATAMIENTO

En cuanto el caballo muestre alguno de estos síntomas hay que llamar a un veterinario de forma urgente y seguir el plan de tratamiento que este proponga de forma cuidadosa y estricta.

El primer paso en el tratamiento  que  podemos realizar antes de que llegue el veterinario es la crioterapia. Ésta se basa en la aplicación de frío en el casco afectado mediante hielo o agua a muy baja temperatura.

Posteriormente trasladamos al animal a una cuadra con una cama de arena o viruta lo más blanda posible.

El veterinario propondrá un tratamiento médico a base de antiinflamatorios y vasodilatadores periféricos para ayudar a desinflamar el tejido laminar y disminuir el posible daño. También modificará la alimentación reduciendo el contenido de hidratos de carbono en la dieta y aumentando el contenido en fibra.

Podrá realizar radiografías en el casco para valorar si se ha producido rotación de la tercera falange y en qué grado. Así mismo, podrá valorar un herraje terapéutico si lo considera necesario.

El empleo de suplementos nutricionales para fortalecer el casco y mejorar su crecimiento también es recomendable. HOOFMAKER de TRM Imagen plantilla-productoscon su fórmula enriquecida con azufre asegura que todos los nutrientes esenciales son aportados a la dieta del animal para optimizar el crecimiento del casco y aportar integridad a su estructura. Contiene una alta concentración de azufre que se encuentra en el aminoácido metionina y en el MSM. También contiene sulfato de queratina, componente estructural de la pared del casco.  Y, lo más importante, el alto nivel de Biotina, de 37.5 mg en cada dosis, nos asegura que el casco va a crecer sano desde su origen, ayudando así en la curación de las laminitis en su fase crónica.

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