Existen varias razones por las que un potro puede quedar huérfano, no sólo por la muerte de su madre. El rechazo al potro por parte de la yegua, una producción de leche insuficiente, que la madre sufra una patología o que tenga una edad avanzada y haya que eliminar el estrés de la lactación son razones por las que el potro no puede convivir con su progenitora.

VIGILANCIA DEL POTRO RECIÉN NACIDO

Tras el nacimiento limpiaremos y secaremos al potro y nos aseguraremos de que las vías respiratorias queden despejadas. Si es necesario podremos cubrirlo con una manta para conseguir una temperatura adecuada. Por otra parte, debe levantarse dentro de la primera hora de vida.

El ombligo se lo curaremos mediante soluciones antisépticas y espray cicatrizante. Además, cuando el potro orine deberemos cerciorarnos de que la orina no salga por el ombligo. Esto indicaría que el potro padece uraco persistente. En esta patología el ombligo se comunica con la vejiga de la orina y el conducto debe cerrarse mediante cirugía.

Otro punto de control es la expulsión del meconio (primeras heces) dentro de las primeras 12 horas. En el caso de dudar o encontrarse el potro incómodo deberemos avisar a nuestro veterinario para que consiga extraerlo lo antes posible.

Y, lo más importante, hay que asegurarse de que el potro se encalostre de manera correcta. El calostro o la primera leche de la yegua, contiene altos niveles de anticuerpos para proteger al potro de los virus, bacterias y enfermedades que se pueden dar en este periodo de su vida. Después de parir, la yegua secreta calostro de 24 a 48 horas. Los potros absorberán el calostro en el intestino delgado durante 12 – 24 horas después del nacimiento.

Todos los potros necesitan tomar el calostro preferiblemente durante la primera hora de vida para asegurar su supervivencia y el establecimiento de un sistema inmune que pueda luchar contra los agentes patógenos. La toma normal de calostro se establece en 250 ml cada hora durante las 6 primeras horas de vida.

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¿QUÉ HACER SI LA MADRE MUERE?

Cuando fallece la madre antes de que el potro pueda ingerir el calostro tenemos que tomar varias medidas para asegurarnos de que la cría adquiere la inmunidad necesaria.

Lo primero que tenemos que hacer en este caso es avisar a nuestro veterinario.

En el caso de que la yegua no muera por una enfermedad infecciosa se puede ordeñar y extraer todo el calostro posible siempre y cuando nos encontremos dentro de las 4 horas después de la muerte de la madre.

Muchos centros que se dedican a la cría tienen calostro congelado de otras yeguas para intentar remediar esta situación. Es preferible que el calostro sea de yeguas que han convivido en el mismo entorno que la madre, ya que habrán estado en contacto con los mismos patógenos y le trasmitirán al potro los anticuerpos del entorno.

También se pueden utilizar calostros artificiales en el caso de no poder obtener calostro natural.

Este se puede administrar a la cría mediante biberón, o si el potro presenta dificultades a la hora de realizar la succión, el veterinario puede introducirlo mediante un sondaje nasogástrico directamente al estómago del animal.

A las 12-24 horas del nacimiento el veterinario medirá la cantidad de anticuerpos (Inmunoglobulinas G) que hay en el organismo del potro.  En el caso de que la concentración de inmunoglobulinas sea menor de la normal el veterinario solicitará una yegua sana y sin piroplasmosis (parasitosis sanguínea).  A esta yegua se la extraerá sangre y se separará el plasma (fracción que contiene los anticuerpos). El plasma se administrará vía intravenosa al potro y se realizará a las 24h otro test de anticuerpos.

Las vitaminas del complejo B promueven el desarrollo neurológico. Los oligoelementos son esenciales para el desarrollo del sistema músculo-esquelético.

¿CÓMO SE ALIMENTA AL POTRO HUÉRFANO?

Después de administrar el calostro el potro deberá comenzar a alimentarse con leche maternizada.  En este punto podemos elegir dos métodos. El primero es elegir a una yegua que se encuentre en estado de lactación y usarla como nodriza. Es una situación muy delicada ya que la yegua puede llegar a agredir al potro, por lo que se ha de prestar el máximo de atención los primeros días.

Imagen yegua-nodriza

El otro método es la toma de biberones de leche maternizada artificial. Estas tomas se deberán realizar cada hora las primeras semanas de vida y, poco a poco, ir distanciando la toma hasta conseguir que el potro beba de un cubo. Es un trabajo muy costoso ya que, a parte de la gran cantidad de tomas, el biberón debe de administrarse de forma correcta estando siempre el cuello del potro estirado y hacia arriba. Así evitaremos que la leche se desvíe a las vías respiratorias y se produzca una neumonía por aspiración.

A partir de las 3 semanas de vida se le puede empezar a administrar un pienso starter de potro para adecuar su flora intestinal a la ingesta de alimento sólido. Al llegar a los 2 meses cambiaremos la dieta a un pienso diseñado para potros hasta los 2 años. Lo recomendable es administrar ambos piensos al principio junto con la leche y, poco a poco, administrarlos solos.

El uso de suplementos para el crecimiento también es muy recomendable. En el potro huérfano el desarrollo músculo- esquelético se verá comprometido ante la falta de su madre. Imagen foal-weaner

FOAL WEANER de TRM es un suplemento nutricional para potros recién nacidosy en crecimiento.  Formulado a base de aminoácidos, entre ellos L-Lisina. La concentración de este aminoácido es un factor limitante en el crecimiento del potro y en su desarrollo músculo- esquelético.

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